23 veces 23, ¡basta ya!
es un artículo del ex Miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna Iñaki O'Shea publicado en el nº del 10 de julio de 1999 de GARA.
Iñaki O'Shea Ex miembro de la Mesa Nacional de HB
Este lunes pasado, 6 de julio, acabamos de recibir en Barakaldo a Abelino Gómez. 18 años en la cárcel, 5 balas en su cuerpo: la pierna destrozada, casi no puede andar. Un brazo debilitado en sus movimientos. Ya en el suelo quisieron rematarle. Las consecuencias, un trozo del cráneo sustituido por una placa de metal. Pero la misma ilusión y convicciones que cuando siendo un chaval decidió incorporarse a los GRAPO. Oyéndole hablar, refleja la misma voluntad revolucionaria anticapitalista y anti-imperialista que nos hace recordar a los millones de comunistas que desde la Comuna de París hasta nuestros días, han sabido ponerse al frente de todas las luchas justas para, si era necesario con las armas en la mano, "que el mundo vaya a cambiar de mano" y "los que hoy nada son, todo han de ser".
Comunista vasco, que aunque nacido en Zamora también ha ido aprendiendo euskara y había pedido el voto para EH: "la única fuerza que se enfrenta al Estado". Fue despedido en Ocaña por una pancarta que apareció entre los barrotes con un "Euskal presoak Euskal Herrira" de quienes allí quedaban y fue recibido frente a la Herriko Taberna entre una bandera roja y una ikurriña con el aurresku de honor que se merecen quienes durante tantos años machacados, salen con la cabeza bien alta dispuestos a seguir en la pelea.
El sábado anterior, recibimiento en Ugao a Josu Urrutikoetxea, elegido concejal en su pueblo, donde comenzó a militar, también siendo un chaval, junto a un amigo del pueblo vecino de Arrigorriaga en 1967. A ese amigo le llamaban Argala... Desde aquellas primeras pintadas que realizaron en vísperas del Aberri Eguna en tiempos del franquismo más duro y que convulsionaron al pueblo aunque solamente ponían "Euskadi ta Askatasuna", han tenido que pasar más de 33 años de entrega militante para que aquel eslogan se comience a ver convertido en realidad. Su voto fue para el candidato del PNV con la confianza de que se comprometa también en la construcción de Euskal Herria, en el camino de Lizarra-Garazi. Y su mensaje, en medio de tantos abrazos de cientos de personas que pasaron a saludarle era el del compromiso: "nada vamos a conseguir sin un esfuerzo militante, sin trabajar desde la base, sin desarrollar la desobediencia civil contra los estados francés y español..." Un supuesto periodista, mercenario del padrino "señor X", titulaba en "El País": "Corleone en Miravalles". Cómo les duele que sus mentiras reflejen lo que ellos son...
Una semana antes: visita a Tasio. Tasio Erkizia, el de la Mesa Nacional. Firme y convencido como siempre. Estuve con Periko Solabarria quien me comentaba al salir: "la última vez de las seis que he estado en la cárcel fue aquí, en Basauri, en 1977, cuando aquella huelga de la construcción que duró dos meses y sólo pedíamos un poco de justicia..." ¡A Periko le van a hablar de justicia! Si hubiese un poco de justicia las cárceles tendrían primero que empezar a llenarse de jueces ¿verdad, Periko? ¿Quién puede aguantar lo de la Mesa Nacional? ¿Quién puede decir que hay justicia ya solamente con lo que les han hecho a los 23 mahaikides encarcelados?
Le comentaba a Periko que quienes hemos estado colaborando en el libro "Herri Batasuna. Hogei urte eta aurrera!" y hemos estado repasando nuestra historia, tenemos el convencimiento de que su encarcelamiento ha sido una venganza del Estado español, una venganza con características de venganza histórica contra el movimiento de liberación de Euskal Herria.
Una venganza que hunde sus raíces en aquellos tiempos del juicio de Burgos, encarcelando de nuevo a Itziar Aizpurua, quien en 1970 se había atrevido a entonar junto a sus compañeros de ETA el Eusko Gudariak ante los jueces militares españoles, rompiendo aquel juicio que pretendía ser un escarmiento contra los insurgentes vascos que desafiaban las más que previsibles penas de muerte y que conmovió hasta las entrañas a centenares de miles de compatriotas que escuchamos con lágrimas en los ojos aquel himno a través de las emisiones de Radio París.
También una venganza contra aquellos luchadores abertzales antifranquistas como Tasio Erkizia, impulsor del movimiento euskaltzale, a quien en 1975 no pudieron encarcelar ya que la tortura sufrida le puso durante tres largos meses al borde de la muerte. Y como a Tasio, pudieron encarcelar por octava vez también a Jon Idigoras, símbolo de tantas cosas, pero especialmente de quienes aglutinaron un potente movimiento obrero en los años 60 y 70.
Y una venganza contra una persona tan referencial como José Luis Elkoro, trabajador incansable para una salida negociada al contencioso de Euskal Herria con los estado español y francés, e impulsor del movimiento de alcaldes que tanto obligó a hacer retroceder al post-franquismo de manera que hasta el todopoderoso Fraga tuvo que tragarse aquello de "antes pasarán por encima de mi cadaver que legalizar la ikurriña".
Los cuatro estuvieron presentes desde el comienzo hace 21 años en la construcción de Herri Batasuna. Su estancia en la carcel debiera ser una vergüenza para tanto advenedizo que se considera demócrata de toda la vida y que no han hecho ni la milésima parte del esfuerzo que los mahaikides represaliados han realizado para que la democracia y la libertad lleguen a Euskal Herria.
Pero además, hay otros compañeros y compañeras que posteriormente fueron incorporándose a la Mesa Nacional y ahora encarcelados: en 1985 Jose Mari Olarra, punto de referencia de combatividad y entrega, a quien nunca perdonarían que su denuncia de las torturas sufridas dos años antes en el cuartel del Antiguo, fuesen las primeras que en Gipuzkoa llevaron ante los jueces a alguno de los guardias civiles implicados.
Poco después, en 1986, se incorporó Amaia Bao en representación de ANV, y desde 1987, en representación de HASI Gorka Martínez, quien asumiría posteriormente la dureza del trabajo de relaciones internacionales sustituyendo en su trabajo a Jokin Gorostidi por la grave enfermedad que padeció. En la reestructuración de 1988 se incorporó Rufi Etxebarria quien durante diez años trabajaría incansablemente en coordinar y organizar la unidad popular.
1990 es el año en el que Karlos Rodríguez entra en la Mesa Nacional, posibilitando impulsar con fuerza el area de socio-economía y Antton Morcillo, desde entonces dedicado a la organización en Araba. Y dos años después, tras el debate "Urrats Berri", Floren Aoiz, desde su militancia en Jarrai pasa a ser co-portavoz de la unidad popular, atrayendo sobre sí las iras de los medios de comunicación. También se incorpora Joseba Alvarez, que consigue que Herri Batasuna se convierta efectivamente en una organización política euskaldun, rompiendo definitivamente con la inercia de documentos elaborados incialmente en castellano. Y Adolfo Araiz, la nueva generación que, proveniente de Nafarroa, va a romper definitivamente con la tendencia que desde que se inició la coalición, en Nafarroa se acusaba de "vascongadista".
El encarcelamiento de la Mesa Nacional es una venganza total y directa contra quienes en 1995 afrontaron con decisión el reto del pe- ríodo Oldartzen. El reto de socializar la Alternativa Democrática que ha dado paso al período actual del Acuerdo de Lizarra-Garazi y la tregua de ETA. Entonces se incorporaron Karmelo Landa, y su experiencia de trabajo como eurodiputado de Euskal Herria en el mundo; la labor de Koldo Celestino en el área de Herrigintza, la dedicación de Txotxe Andueza a coordinar y organizar Araba, Joseba Martin realizando la misma tarea en Bizkaia y Mikel Arregi en Gipuzkoa. Igualmente Koldo Castañeda, comenzó trabajando el campo de la comunicación en Nafarroa, asumiendo dicha responsabilidad a nivel nacional tras la muerte de Roberto Sampedro. Finalmente, Juan Mari Olano, Matti Iturralde, Juanpe Plaza y Alberto de Lorenzo se incorporan como impulsores y testimonio de un trabajo incansable por la amnistía, las reivindicaciones del movimiento feminista, de la juventud y por el euskara.
Una venganza en definitiva contra toda una ya veterana y una nueva generación de militantes que han llevado con firmeza el timón de HB durante estos veinte años. La represión contra la Mesa Nacional es algo que nos duele especialmente a quienes militamos en HB. Porque a ellos les elegimos en unas votaciones internas. Porque asumieron la dirección de la unidad popular en un momento especialmente duro y conflictivo. Porque se han integrado en el colectivo de presos políticos con toda la dignidad del mundo después de tener que soportar aquellas insinuaciones malévolas del hoy presidente del Parlamento de Gasteiz de que "se iban a derrumbar ante la idea de pasar siete años en prisión". Porque ya está bien de agravios comparativos con todos los mafiosos, chorizos de relumbrón, corruptos, terroristas de Estado que quedan libres en quince días. Porque es una enorme injusticia tener que estar viviendo desde la cárcel un período ilusionante, con todos sus matices y claro-oscuros, al que ellos pusieron los cimientos. Porque es demasiado el sufrimiento de hijos, familiares, amigos o simples votantes... Porque ya basta de tomadura de pelo del tribunal constitucional, de filtraciones de prensa, de tertulianos insoportables... Por- que como dice Patxi Zabaleta, es el mayor escándalo político actualmente presente en la Unión Europea.
Hay que exigir un ¡basta ya! Con movilizaciones contundentes si es preciso: que no sigan jugando con nuestra paciencia. Los 23 mahaikides no tenían que haber pisado la cárcel y cada día que pasa es una nueva injusticia. Es una reivindicación de nuestro pueblo.
Es una reivindicación que en ningún momento se puede separar de la de quienes han cumplido las 3/4 partes de la condena. Ni de la de los presos enfermos. Ni de la de "Presoak Euskal Herrira!" Ni de la de la amnistía. Es una exigencia de nuestro pueblo refrendada a todos los niveles: se ha acumulado ya demasiado sufrimiento. Son 23 ¡basta ya! Son 23 por 23 ¡basta ya!: 529 presos políticos que como Abelino, como Josu, como los 23 mahaikides, debieran estar en la calle. Son 529 ¡basta ya! que tendrían que atronar hasta hacerlo insoportable a los estados español y francés. Porque los necesitamos ahora y aquí para construir la Euskal Herria del siglo XXI.